El 25 de abril se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Malaria.
La malaria es causada por un parásito sanguíneo llamado Plasmodio. Esta enfermedad es parasitaria y se transmite de persona a persona a través de la picadura de un mosquito (Anofeles) infectado. Cuando el mosquito pica a la persona infectada, éste ingiere parásitos microscópicos de la malaria que se encuentran en la sangre de la persona. El parásito de la malaria debe desarrollarse en el interior del mosquito durante una semana o más, antes que la infección pueda ser transmitida a otra persona. Si al cabo de una semana el mosquito pica a alguien, los parásitos se transfieren desde el aparato bucal del mosquito hacia el torrente sanguíneo de la persona. También es posible la transmisión vertical (de la madre embarazada al feto) o por transfusiones sanguíneas.
Síntomas
En la malaria cerebral, los glóbulos rojos infectados obstruyen los vasos sanguíneos del cerebro. Puede dañar otros órganos vitales y a menudo conduce a la muerte del paciente.
La malaria puede ser la causa de anemia e ictericia (decoloración amarillenta de la piel y parte blanca de los ojos) debido a la pérdida de células rojas. La infección causada por el tipo más peligroso de malaria P. falciparum, puede provocar insuficiencia renal, ataques, confusión mental, coma y eventualmente la muerte, si el infectado no recibe atención adecuada y oportuna.
Tratamiento
La malaria se puede tratar con diversos antibióticos a criterio médico, dependiendo del área geográfica donde se cree que fue adquirida.
Medidas preventivas
La mayoría de personas que habitan en zona endémicas de malaria han desarrollado alguna inmunidad hacia la enfermedad; situación que no acontece con los visitantes que llegan a este tipo de lugares y que necesitan tomar medicamentos preventivos.
Incluso, las mujeres en estado de embarazo deben recibir medicamentos preventivos, ya que el riesgo que representa el medicamento para el feto es menor que el riesgo de adquirir una infección congénita.